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¿Cual crees que
fue la mejor campaña de los últimos 20 años?
-Prefiero creer
que lo mejor todavía está por venir, como decía
Serrat "No hay nada más bello que lo que nunca he
tenido".
Desde que empezó el actual período democrático,
cada campaña presidencial dejó su impronta. La
de Alfonsín fue la primera en hacerse con un criterio
netamente publicitario, y por un verdadero seleccionado de creativos,
que a la vez creían en el candidato, no solo laboraban
para facturar. En ese tiempo trabajé en la campaña
contraria, la de Luder, en los Equipos de Difusión de
Enrique Albistur, y ese también era un grupo que aunaba
profesionalismo con militancia. Aquel purismo ideológico
se perdió, hoy hay agencias que trabajan para cualquier
partido, así como los candidatos actuales no logran reunir
los centenares de miles de personas que podían juntar
en una plaza un Alfonsín o un Luder, y casi sin clientelismo,
porque por entonces los políticos no tenían acceso
a ventanillas oficiales.
La estrategia de Menem en el 89 fue poco ortodoxa pero brillante
en sus resultados, nadie lo asesoró para que se dejara
esas patillas desmesuradas, él solo construyó su
propia imagen y ganó la elección con una consigna
mesiánica antes que publicitaria: "Síganme".
Diez años después, la Alianza hizo una campaña
impresionante, aplicando muchas innovaciones tecnológicas.
La fuerza de ese logotipo con la A y los colores de la bandera
bastó para ocultar que por debajo la coalición
estaba atada con alambre, cosa que emergió fatalmente
durante la gestión de gobierno.
En la última campaña
presidencial, todos señalan a la de Savaglio, para López
Murphy, como la mejor campaña, ¿coincidís?
-Sí, fue
la más creativa, lejos, tal es así que escribí
un comentario al respecto en la web aún antes de la fecha
de las elecciones, y es una buena muestra de cómo un asesoramiento
bien orientado puede sin necesidad de cirugías- cambiar
la imagen de un candidato para ampliarle su target y sus posibilidades
reales. Su crecimiento en las encuestas fue en mérito
a ese fuerte cambio de imagen logrado en muy poco tiempo.
¿Cuales son los
elementos a destacar de esta campaña?
-López Murphy
tenía fama de economista radical inflexible, neoliberal,
con grueso bigote y aspecto de bull dog. Por eso fue una genialidad
desacartonarlo, como aquel merchandising de llaveros con forma
de perro y la cara del candidato, o esos bigotes de cartulina
que repartió en una cena partidaria ironizando sobre sí
mismo, y el comercial de TV donde hablaba en tono emotivo sobre
la historia de sus padres, igual que los afiches con las risueñas
"leyes de López Murphy", y el hecho de que contara
chistes mientras le hacían un reportaje.
En el último tramo de la campaña esa estrategia
se volvió un búmerang: para la gente ya era "querible",
hubiera sido necesario un nuevo volantazo hacia la seriedad para
plantearlo "creíble" frente el balotaje. Fue
por entonces cuando el recordado periodista Adolfo Castelo, al
comentar una de las intervenciones humorísticas de López
Murphy dijo "ahora solo falta que cuente uno de loros".
¿Por qué
en la comunicación política, la creatividad es
poca?
-Eso siempre se
critica, pero no perdamos de vista que a la publicidad política
la hacen aunque muchas veces no lo admitan- las agencias
más caras del país, y los mismos creativos de campañas
comerciales famosas.
La diferencia puede estar en tres aspectos, uno es que los tiempos
políticos son siempre apresurados, con cambios súbitos,
no dejan margen para el desarrollo en etapas que se sigue en
la publicidad de un producto.
Otro aspecto es que la figura de un candidato, per se, recorta
las posibilidades de delirio creativo que pueden desplegarse
en anuncios de chocolates o yogures. En tercer lugar, los políticos
no son actores, ni se los puede reemplazar por modelos de un
book como en cualquier comercial, por eso las sesiones fílmicas
o fotográficas de candidatos suelen ser tediosas. A veces
el guión es bueno, pero la filmación o la foto
obtenida no consiguió el clima, y el candidato ya se fue
del estudio a cumplir con otro compromiso de la agenda. Un fotógrafo
me decía "tengo un método que no falla, uso
dos cámaras para hacer las tomas, primero les saco toda
una secuencia de fotos con una cámara sin rollo. Cuando
los veo bien distendidos, relajados, sonrientes, pongo la cámara
con rollo y sigo sacando".
La creatividad es básica, pero tanto en publicidad política
como en fin de año hay que tener cuidado con los fuegos
artificiales. A la gente le basta y sobra con sentir que el político
no le está mintiendo desde el afiche o desde la TV. Cuando
esto se logra, significa que hubo una creatividad que es como
la pimienta, que da el gusto pero nadie la ve.
Teniendo en cuenta que
la campaña es permanente ¿ves algún gobierno
comunicando bien, digo que casos de comunicación de gobierno
son buenos ejemplos?
-La tarea de comunicar
los actos de gobierno es muy distinta a una campaña electoral
aunque, claro, una buena comunicación de gobierno posiciona
al político para el futuro. Tiene que haber consonancia
entre los actos de gobierno y la comunicación respectiva.
Pero la publicidad de De la Rúa era bastante mejor que
su propia gestión. Y durante la dictadura, lo que se comunicaba
era directamente contrario a lo que se hacía "Los
argentinos somos derechos y humanos" ¿te acordás?
La comunicación de Kirchner tiene altibajos que en parte
se relacionan con su estilo informal, por ejemplo fue brillante
el mensaje junto a Lavagna sobre la salida del default, pero
esas citas textuales de los economistas que habían cuestionado
al gobierno hubieran cabido mejor en una conferencia de prensa
al día siguiente. Que el Presidente los haya nombrado
en un marco tan solemne no deja de ser una manera de darles importancia,
aunque lo haya hecho en tono crítico.
¿Crees que la clase
política en general, entiende que debe profesionalizar
su comunicación, que ya no alcanza con "amigos intuitivos"?
-Se está
tomando conciencia sobre la necesidad del profesionalismo, además
los políticos ahora tienen plata para pagar asesores ¡no
es como en el '83!. Pero en ese camino algunos se pasan de largo
y creen que hacer política es seguir la zanahoria del
marketing y las encuestas, eso no lleva a ninguna parte. Pasó
en el '97 y '99 cuando las encuestas decían que la desocupación
encabezaba las preocupaciones de la gente, y allá iban
los candidatos de todos los partidos recitando a coro que combatirían
la desocupación. Un político no puede simplemente
enganchar su vagón en el tren de la opinión pública
y luego ver hacia donde va, debe tener ideas que lo diferencien
del resto, y la voluntad de luchar por ellas, cualesquiera sean.
El publicitario que lo asesore, más que intuitivo ha de
ser un "perceptor" del campo, para discernir las estrategias
más convenientes. Cuando ese diagnóstico es certero,
el 80% de la campaña ya está resuelto.
¿No te parece que
profesionalizar la comunicación de gobierno, o de gestión,
en caso de legisladores, más que una ventaja que estos
puedan tener, es una obligación que tienen para con la
ciudadanía?, digo, comunicar bien es, en definitiva respetar
al ciudadano. Como diría un viejo publicitario: "el
consumidor no es estúpido, ella es tu mujer".
-De acuerdo, tiene
que ver con la transparencia pública de los actos de gobierno.
Pero ojo que lo "profesional" y lo "ético"
no son sinónimos. A su manera Goebbels era muy profesional,
pero no es precisamente el modelo que queremos para una democracia.
Y también es muy importante saber qué cosas no
comunicar, para evitar falsas expectativas en la gente, por ejemplo
esas versiones del supuesto "mega-anuncio" sobre el
"mega-acuerdo" con China que habían generado
una gran ansiedad en toda la población y después
terminaron diluyéndose. En publicidad política
se puede decir cualquier cosa, excepto ser ambiguo. Durante la
segunda guerra, los aviones rusos arrojaban volantes sobre las
posiciones alemanas con mensajes del tipo "mañana
los atacaremos". Los jefes nazis, acostumbrados a las engañifas
publicitarias de la propia fuerza, se reían pensando que
nadie va a ser tan estúpido de avisarte cuándo
va a atacar. Al día siguiente los rusos caían con
todo sobre ellos y esa propaganda antes despreciada, ahora causaba
terror en la moral de la tropa, que se veía ante un enemigo
capaz de defender la palabra con la sangre. Sin ser tan drásticos,
los políticos del futuro deberán mostrar una mayor
congruencia entre lo que se dice, lo que se piensa y lo que se
hace.
Por último y agradeciendo
tu tiempo ¿Qué características debe tener
una buena comunicación política?
-Primero y fundamental,
debe ser clara, a veces los comités de campaña
se enamoran de ciertos slogans que, bien analizados, se prestan
a interpretaciones contradictorias, eso es peligroso, porque
hay que asegurarse de que todos los receptores del mensaje entiendan
lo mismo, estén de acuerdo o no.
En segundo lugar, la publicidad debe realzar las cualidades positivas
del candidato, pero no inventarle virtudes y destrezas que nunca
tuvo. La publicidad debe mostrar cosas que el candidato luego
esté dispuesto a sostener.
Y, tercero, la comunicación debe procurar la identificación
del votante y el único camino para eso es llegar, como
sea, a su emotividad, a sus sentimientos, a su persona humana.
Llegar a la persona, eso es ganar.
(*) Publicado en marzo de
2005 en www.mediosyempresas.com.ar
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