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-Teniendo en cuenta la
cantidad de medios y el poco interés que la sociedad muestra
por lo político, ¿ Cómo hacen estos para
comunicarse con la ciudadanía, para poder destacarse y
comunicar sus ideas?
-Desde hace al menos dos décadas, las democracias modernas
de occidente se han convertidos en "mediocracias",
ello es sistemas políticos centrados en los medios masivos
de comunicación. La política se ha transformado
en una actividad social cuya dimensión comunicacional
ha pasado a ser casi esencial. Los medios -y en particular la
televisión- se han erigido en la fuente más consultada
por los ciudadanos a la hora de decidir sus conductas políticas
y hasta electorales.
-Ante esto, ¿Qué
lugar crees que ocupa o podría ocupar internet, como medio
para comunicarse con los ciudadanos?
-Internet es, sin dudas, la plataforma de Comunicación
política del futuro. Sus peculiaridades tecnológicas
prometen una gran versatilidad y eficiencia comunicativa en el
campo electoral y de la comunicación de la gestión.
Sin embargo, hasta que no se supere la barrera de la carencia
de una infraestructura (hard y soft) adecuada y de alcance nacional,
países como la Argentina deberán esperar unos cuantos
años para que, en los hechos, Internet sea una herramienta
de marketing político decisiva.
-¿Hay otros soportes
para entablar una relación entre políticos y ciudadanía?
-Hoy el soporte
más eficiente de la Comunicación Política
es el audiovisual. Desde su incorporación social hace
más de cinco décadas, la TV se perfila como un
típico medio de masas; su novedosa tecnología ofrece
la promesa -o la amenaza- de llegar en forma simultánea
a millones de ciudadanos con imágenes atractivas e impactantes.
En la actualidad la pantalla chica ocupa, junto con el trabajo
y el sueño, la mayor parte de la vida cotidiana de un
número considerable de personas. La incursión del
micrófono y la cámara de TV en el campo político
provoca un desplazamiento paulatino de algunos géneros
comunicacionales que otrora ocuparan un papel preponderante en
el marco de las campañas electorales. Así, la conferencia
radial, el noticiero cinematográfico y el discurso parlamentario
pierden relevancia ante la aparición de nuevos géneros
8. televisivos como por ejemplo el spot publicitario, la mesa
de debate y los programas no-políticos, sean éstos
últimos de actualidad, entretenimiento o -incluso- humorísticos.
-¿Quién
instala la agenda, los medios o los políticos?
-El paradigma mediático se ha adueñado de la imposición
de las reglas de juego del decir político. Por ello, Muchas
veces son los medios -y no los políticos- quienes imponen
la agenda y sus prioridades de debate. En la actualidad, en lugar
de ser los periodistas quienes corren detrás de la acción
de candidatos y funcionarios, son los actores políticos
quienes parecen correr detrás de la acción de la
prensa. Más aún, son los medios de comunicación
los que imponen las reglas del debate político pues son
ellos quienes seleccionan las cuestiones, priorizan los temas,
marcan los tiempos, y formulan las predicciones del devenir político.
En efecto, el surgimiento de la videopolítica provoca
un replanteo general en la relación emisor-medio-receptor
toda vez que la tevé no se limita a la clásica
función mediática de transmitir mensajes sino que,
además, asume la inédita tarea de producirlos.
-¿Qué tiene
que tener un tema para estar en la agenda, como hacen los políticos
para instalar un tema en los medios?
-Pese a que el surgimiento de la TV ensombrece el papel de otros
medios históricamente utilizados para comunicar la política,
es erróneo creer que las herramientas proselitistas tradicionales
están condenadas a desaparecer. De hecho, la televisión
convive hoy con un conjunto de instrumentos más clásicos
tales como los actos partidarios, las caravanas y las caminatas.
No obstante, es innegable que la TV condiciona fuertemente el
uso de las demás formas de Comunicación Política
dado que éstas son diseñadas "en función
de su televisación". En aras de lograr su legitimación
social, la acción política depende así de
su presentación pública y de la difusión
de sus resultados, tareas para las cuales requiere de modo inevitable
de los medios masivos. Por ello, toda cobertura periodística
del acontecer político tiene que adaptarse a dos exigencias
básicas de la lógica mediática: los acontecimientos
deben poseer "valor noticia" y contar con una atractiva
"puesta en escena".
-Teniendo en cuenta que
la comunicación política es un triángulo,
conformado por los políticos, los ciudadanos y los medios,
que es donde todo ocurre, ¿Cómo estás viendo
a cada uno de estos actores.?
-Frente a la decadencia de las agrupaciones partidarias, la pequeña
pantalla se ha transformado en la arena decisiva del debate público.
Sin embargo, la TV impone a la esfera política su peculiar
lógica del espectáculo y de puesta en escena, privilegiando
el "cómo decir" en desmedro del "qué
decir". Esta circunstancia acarrea cierto deterioro cualitativo
en los niveles de participación cívica; en especial
cuando el ciudadano deja de actuar como Homo Sapiens y se convierte
en un Homo Zapping que evalúa sus opciones electorales
de acuerdo con criterios más vinculados con las imágenes
que con las ideas.
-Hay varios estudios de
opinión pública que muestran una caída importante
en la credibilidad de los periodistas y analizando algunos acontecimientos,
esto era de esperar, ante esto, que crees que el ciudadano común
siente, es decir, no le cree a los políticos, ni al oficialismo,
ni a la oposición, descree de quienes deberían
defender sus intereses, como son los sindicalistas, y ahora por
lo que se ve, tampoco cree mucho en el periodismo, ¿Cómo
puede sentirse una persona con este escenario?
-El gran riesgo que los medios periodísticos significan
para la política debe buscarse en la tendencia de aquéllos
a exagerar los aspectos frívolos y poco relevantes de
la polis en desmedro de sus contenidos. Ya en su clásica
obra La nouvelle communication politique, Roland Cayrol advierte
sobre el peligro que significa que la televisión convierta
a la puja electoral en un mero espectáculo circense. Particularmente,
si el enfoque frívolo y simplista del politainment hace
que la compulsa de ideas se transforme en un impactante juego
de pequeñas frases. El legendario investigador francés
enfatiza la necesidad de evitar que la política quede
reducida a "...una competencia de celebridades que muestran
su intimidad ante una audiencia de telespectadores más
interesados en su apariencia, su mascota, su hobbie y su cocina
que en sus propuestas y planes de gobierno...". En mi opinión,
aquí se encuentra la principal fuente de potencial destrucción
de la credibilidad del periodismo.
-Pasando directamente
a la actividad de consultor en Marketing político ¿Cómo
estás viendo la actividad de consultoría en comunicación
política?
-El desafío principal que enfrentan las videopolis del
siglo XXI consiste en conciliar las dos dimensiones de la Comunicación
Política moderna: sustancia y forma. Ambas, en igual proporción,
reclaman ser atendidas por el "nuevo príncipe".
La delicada tarea del consultor en Comunicación Políticas
es precisamente la de lograr un sano equilibrio entre la escenificación
y la credibilidad del decir político. En este campo, los
servicios profesionales locales han mejorado notablemente en
los últimos veinte años. De todos modos, hace falta
un mayor recambio generacional entre los consultores. La "vieja
política" también incluye a los "viejos
consultores".
-¿Podríamos
asegurar que la mayoría de los que se dedican a la política
entendieron que no hay gestión sin comunicación?
-Salvo unos pocos anacrónicos o suicidas, en general los
políticos argentinos han entendido que la comunicación
es parte integral de la gestión. No vasta con hacer bien
las cosas, también hay que comunicarlas en forma eficiente.
-Entonces ¿crees
que los políticos están comprendiendo que deben
profesionalizar su comunicación?
Sí, definitivamente. Aún a pesar de ellos mismos.
Pero cuidado, profesionalizar no significa despolitizar sino
todo lo contrario. Lo que se comunica debe ser política
no meros efectos mediáticos. Caso contrario, la despedida
es en helicóptero...
-¿Qué debe
esperar un político de un consultor?
-Un buen consejero con visión estratégica que comprenda
que las decisiones finales siempre le corresponden al líder
político, no al consultor. Si un consultor le dice a un
dirigente "qué" debe decir sobre las cuestiones
que preocupan a la gente (en lugar de decirle "cómo"
hacerlo), quien contrata sus servicios no es líder sino
un seguidor. Y por lo tanto, no necesita un experto en comunicación,
sino un especialista en orientación vocacional...
-¿Cuál crees
que fue la mejor campaña de comunicación política
en los últimos tiempos?
-La campaña presidencial de Ricardo López Murphy
de 2003. Fue la más profesional y mejor planificada. Su
estrategia publicitaria se destacó por su coherencia discursiva
y uniformidad estética. Fue excelente la idea del "bulldog",
un imaginario que le permitió al economista relajar su
arraigada figura de técnico duro e insensible.
Fuera de contexto:
Como sabrás nuestra
ciudad** sufrió inundaciones, un tercio de la ciudad bajo
agua, 23 muertos, los medios reflejaban la imprevisión
y el mal manejo de la asistencia a los afectados.
Te cuento y seguramente lo habrás visto, Reutemann se
puso en esos momentos al frente de la situación tanto
comunicacional, como operativa, y eso seguramente fue un valor
importante a la hora de la elección, como señalan
todos los expertos en una crisis hay que poner la cara, estar,
estar y estar, Ahora en este proceso hay una perlita que es sobre
lo que te quiero preguntar.
Durante la crisis, se comunico que el Gobernador tenía
leptospirosis, fueron dos o tres días donde se comentaba
por todos los medios, si tiene, no, no tiene, hasta que por fin
llego el anuncio y sí, tenía y durante dos días
estuvo recluido en su casa por esta enfermedad.
Luego de esta larga, pero necesaria introducción la pregunta
es, Fue muy buena la estrategia comunicacional ¿Te parece
?
-El caso de Carlos Reutemann y su actitud frente al flagelo de
lasinundaciones podría definirse como un "anti-Cromagnon",
en el sentido de que el gobernador no se escondió ante
la tragedia sino que dio la cara y se ocupó personalmente
de mostrar por los medios que él estaba a cargo, que asumía
las responsabilidades, que se hacía cargo. Todo lo contrario
al caso de Ibarra en el que la gente rechazó enérgicamente
su juego de escondidas y especulaciones de control de daño.
Las estrategias de comunicación de crisis por catástrofes
son las más delicadas y difíciles de afrontar.
La clave está en humanizar el rol político y darle
a su ocupante rasgos claros de cercanía y sesibilidad.
Las imágenes del "Lole" en botas en el medio
del agua y las versiones sobre su enfermedad contagiosa fueron
excelentes señales mediáticas en dicha dirección.
(*) Reportaje publicado en
marzo de 2005 en www.mediosyempresas.com.ar
(**) El entrevistador se
refiere a la ciudad de Santa Fe.
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